La Educación sexual es un tipo de educación
que se relaciona con la vida de las personas y con su forma
de estar en el mundo y que se construye a partir del respeto
hacia los demás, en tanto concibe al hombre y mujer como seres
humanos integrales, con necesidades diversas. La
educación en sexualidad es, en definitiva, un tipo de formación
que busca transmitir herramientas de cuidado antes
que modelar comportamientos.
A diferencia de la transmisión de conocimientos en materias
como Historia o Geografía, la educación en sexualidad
parte del reconocimiento del sujeto, de su cuerpo y de
sus sentimientos como base del trabajo pedagógico.
Considera que el cuerpo es mucho más que una máquina
que contiene nuestra razón, que el cuerpo nutre nuestra
experiencia cotidiana, es un espacio de experiencia y de
expresión de nuestros sentimientos y emociones, es también
una fuente de sensaciones muy distintas entre sí -que
van del dolor al placer- pero que son, todas ellas, importantes
en la construcción de nuestra subjetividad y de nuestra
ciudadanía, en la medida que podamos comprenderlas.
Educar en sexualidad es, por tanto, una forma de apreciar
que la vida sucede en un cuerpo y que, como seres humanos,
podemos también entender, analizar y cuidar lo que
sucede con nuestros cuerpos, como parte del desarrollo integral
de nuestra ciudadanía y nuestras relaciones.
De tal modo, educar en sexualidad implica tanto ofrecer conocimientos para la prevención de embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual, como formar en valores, sentimientos y actitudes positivas frente a la sexualidad. Una formación así concebida deberá incluir entre sus objetivos ofrecer información adecuada y veraz sobre aspectos vitales de la sexualidad, como forma de relación entre las personas, así como también orientar hacia el acceso a los recursos de salud pública que permitan vivir la sexualidad de forma responsable, plena y segura.
De tal modo, educar en sexualidad implica tanto ofrecer conocimientos para la prevención de embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual, como formar en valores, sentimientos y actitudes positivas frente a la sexualidad. Una formación así concebida deberá incluir entre sus objetivos ofrecer información adecuada y veraz sobre aspectos vitales de la sexualidad, como forma de relación entre las personas, así como también orientar hacia el acceso a los recursos de salud pública que permitan vivir la sexualidad de forma responsable, plena y segura.

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